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Caludia Avendano

 

Para Claudia Avendaño, la U.N. es: “el alma mater, el lugar más maravilloso del mundo, el lugar donde encontré lo que yo quería ser, el lugar que me dio la posibilidad de extender las alas, donde pude conocer una gran cantidad de personas maravillosas, incluido mi esposo”.

 

Como un accidente maravilloso, califica Claudia Avendaño Vásquez su decisión de ingresar al programa de historia de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la U.N. Medellín. En 1982 había iniciado sus estudios en medicina, guiada por su fascinación por dicho campo del conocimiento. No obstante, durante los dos primeros semestres de su carrera, descubrió que tendría que dejar de lado su pasión por la lectura, pues la medicina demandaba pensar todo el tiempo en ella, lo cual le indicó que eso no era lo que ella quería para su vida.

 

Un día, mientras leía el periódico encontró la convocatoria a los programas de pregrado de la Universidad Nacional, lo cual la inquietó mucho y, alentada por sus amigas, decidió presentar la prueba de admisión para el programa de historia. Con sorpresa, descubrió que había pasado el examen y, posteriormente, que los costos de su matrícula no superaban los 295 pesos, por lo que decidió inscribirse en la mejor universidad del país.

 

Sin saber mucho sobre la carrera que estaba iniciando, el 23 de mayo de 1983, fecha que nunca olvida, Claudia Avendaño inició sus clases de la mano del profesor Luis Javier Villegas. Y una advertencia del docente, quien indicó a los estudiantes que para ser un buen historiador era necesario leer mucho, fue la comprobación de que eso era lo que ella quería hacer. Desde entonces, la historia ha sido su pasión.

 

Pese a haber dejado atrás sus estudios de medicina, su fascinación por este campo permanece y disfruta combinarlo con la historia. “Me sigue pareciendo fascinante, o sea, el campo del conocimiento de la medicina me fascina y si, para acabar de ajustar, lo puedo asociar con la historia, más fascinante todavía me parece. Buscar cómo fueron los cambios, rastrear las transformaciones, eso a mí me encanta”, resaltó.

 

De su época de estudiante, Claudia Avendaño resalta la calidad de los docentes que aportaron a su formación, considera que ella y sus compañeros fueron privilegiados. Además resalta los dos momentos que nunca olvida de su paso por la Universidad Nacional: su primera clase, el miércoles 23 de mayo de 1983, y sus grados, que por ser en una efeméride especial de la institución, tuvieron lugar en el Teatro Metropolitano y contaron con la presentación de la Orquesta Sinfónica de Antioquia.